Siento mucho los retrasos, actualizaré el blog de vez en cuando, pero tened paciencia, please:



La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

lunes, 25 de abril de 2011

"La vocación como respuesta libérrima al amor de Dios" o "Vive de tal manera que tu vida valga la pena":

Perspectiva desde el amor de Dios
Juan Manuel Roca
Cómo acertar con mi vida
Cómo acertar con mi vida
Juan Manuel Roca
        Ante este panorama de la vida de Dios que irrumpe en la nuestra y la sitúa en su propio plano, sin que deje de ser una vida verdaderamente humana, vivida por hombres y mujeres, se entienden muy bien estas palabras de San Josemaría: "No es presunción afirmar ¡possumus! Jesucristo nos enseña este camino divino y nos pide que lo emprendamos, porque Él lo ha hecho humano y asequible a nuestra flaqueza. Por eso se ha abajado tanto. Éste fue el motivo por el que se abatió, tomando forma de siervo aquel Señor que como Dios era igual al Padre; pero se abatió en la majestad y potencia, no en la bondad ni en la misericordia (San Bernardo, Sermón en el día de Navidad, I, 1-2). La bondad de Dios nos quiere hacer fácil el camino. No rechacemos la invitación de Jesús, no le digamos que no, no nos hagamos sordos a su llamada: porque no existen excusas, no tenemos motivo para continuar pensando que no podemos. Él nos ha enseñado con su ejemplo. Por tanto, os pido encarecidamente, hermanos míos, que no permitáis que se os haya mostrado en balde un modelo tan precioso, sino que os conforméis a Él y os renovéis en el espíritu de vuestra alma (San Bernardo, Ibidem)" (J. Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 15).
        Quien se plantea su posible entrega a Dios debe saber que nunca trabajamos, ni vivimos, ni nos movemos, ni amamos de modo solitario. La vida de la gracia es siempre un vivir en la comunión con Cristo y en su plenitud. Nos pertenece verdadera y realmente todo lo que Cristo hizo por nosotros. No hay nada en la vida de Cristo que no sea a la vez nuestro, nos pertenece del mismo modo que si lo hubiéramos cumplido nosotros mismos (Santo Tomás, S.Th. III, q. 69, a. 2). Olvidamos con mucha facilidad que Cristo es nuestro Mediador y, sin embargo, nuestra alma debería abrirse de modo incondicional e ilimitado a Cristo, sabiendo que lo que nosotros podamos hacer recibe su impulso y su valor de la obra redentora de Cristo. A Él le pertenece nuestro ser y nuestro obrar.
        Saberse amado y acogido por Dios de un modo tan eficaz lleva a pasar del activismo a la serenidad, de la reivindicación a la confianza, de la división y el conflicto interior a la unidad, de la complicación a la simplicidad. Si se mira la vida en esa perspectiva, entonces los esfuerzos irán dirigidos a hacer rendir los talentos para gloria de Dios, y no a probar a los demás lo mucho que valemos; se pasa de la competición a la convivencia. Los fracasos ahora ya no hunden, al revés, sirven para madurar y progresar. Con las derrotas –y con el perdón de Dios, que confía en mí– aprendo a conocerme, confío más en Él. Se pasa de la culpabilidad al perdón, de la vergüenza a la humildad, del desprecio por sí mismo a la paz de contar con la infinita misericordia de Dios. Además, mis sufrimientos ya no son sólo míos, sino también suyos; el amor que Dios me tiene no sólo da sentido a mis fracasos, sino que carga con ellos: se pasa de la soledad a la Presencia de Dios, a quien sé que le importo. Del mismo modo, los éxitos llevan a dar gracias a Dios y a alegrarse humildemente.
        Con este nuevo modo de ver la propia vida se pasa del puro libre albedrío a vivir la libertad con Verdad: se comprende muy bien que no estamos hechos para una libertad egoísta, sino que somos libres para poder amar comprometidamente, porque "el hombre no puede encontrarse plenamente a sí mismo si no es a través del don sincero de sí " (Const. Gaudium et spes, n. 24). El amor de Dios permite darse por completo hasta el olvido de sí. Uno se olvida de sí mismo en cuanto evita tomarse como finalidad exclusiva de los dones humanos y sobrenaturales que posee, venciendo la tendencia al amor propio, que se manifiesta en tenerse a sí mismo un amor captativo: un amor ansiosamente pendiente de atrapar y monopolizar para sí todo lo bueno que pueda encontrar, siempre centrado sobre las satisfacciones personales inmediatas. El amor de Dios da la fuerza para vencer esa inclinación y salir de sí mismo. Se trata de transmitir lo recibido –de darse incluso a sí mismo– sin retenerlo y sin vaciarse. "Habéis recibido gratuitamente, dad gratuitamente" (Mt 10, 8).
        De este modo el amor de Dios lleva al amor por los demás y a desear que descubran cómo los ama Dios. "El amor consiste en venerar la imagen de Dios que se halla en cada hombre, ayudándole a contemplarla él mismo para que a su vez, se enderece hacia Jesucristo" (J. Escrivá, Amigos de Dios, n. 230). Cuando Dios ama se hace presente en el amado y se aloja en él (cfr. Jn 14, 23). La perfección del amor por los demás consistirá en dejar que Dios, que vive en mí y en quien vivo, ame a través de mí "amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 13, 34). Con este amor sí puedo amar al otro más de lo que él se ama a sí mismo, porque lo amo en su dignidad de hijo de Dios que quizá él mismo ignora.
        En el amor de Dios a cada uno de nosotros tenemos el ejemplo de cómo debe ser nuestro amor a los demás. San Pablo está tan persuadido de ello que utiliza los mismos términos para describir esos dos amores. Nuestro amor al prójimo está sellado por la bondad y la benignidad (Ga 5, 22; 1 Co 13, 4; Col 3, 12; Ef 4, 32), como lo está el amor de Dios (Rm 2, 4; 11, 22; Ef 2, 7, Ti 3, 4); está marcado por la misericordia (Rm 12, 8); por la compasión (Col 3, 12); por la longanimidad (1 Co 13, 4; Ga 5, 22), de la misma manera que Dios es misericordioso (Ti 3, 5) compasivo (Rm 12, 1) paciente (Rm 2, 4; 9, 12); será un amor fiel (Ga 5, 22), como Dios es fiel (Rm 3, 3; 1 Co 1, 9); pero ante todo será un amor desinteresado (1 Co 10 24. 33; 13, 5; Flp 2, 3-4; Rm 12, 20-21), como lo es el amor de Dios, que nos amó siendo sus enemigos (Rm 5, 6-10); y, consiguientemente, será un amor universal (Rm 12, 16-18), a la manera de Dios que no hace acepción de personas (Rm 2, 11; Ga 2, 6); y quiere la salvación de todos los hombres (1 Tm 2, 4) (Lionnet, La vida según el Espíritu, p. 234).
 

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Los subrayados son míos. Pero es que dicen tanto... Sinceramente, ésta es la razón por la que yo me entregué a Dios al servicio de mis hermanos. Si Dios me Ama tanto, ¿no será que vale la pena entregarse porque otros lo descubran?

Podría haber pasado de todo -de hecho lo hice- y dedicarme a vivir, pero entonces ¿para qué serviría mi vida? Plantéatelo en serio: ¿para qué sirve tu vida?    No te creas que Dios te vaya a obligar a nada, simplemente te invita a otro modo de vivir... ¿Te atreves?







domingo, 24 de abril de 2011

También María es tu Madre.

De Satán a la vida consagrada
J. Cadarso

Por qué creo
Vittorio Messori
        Michela tiene ahora 41 años y hace trece que ingresó en la comunidad «Nuovi Orizzonti», después de tener una auténtica vida de película. Cuando era una recién nacida fue abandonada por sus padres en el hospital, y hasta los seis años tuvo que vivir en un orfanato. «Había conocido todo menos el amor, y cuando un niño no conoce el amor, es difícil que de adulto sepa dar amor», comenta Michela. Llevaba una vida desordenada, hasta que se enamoró de un chico católico. Poco después de empezar con los preparativos de la boda, a Michela se le vendría el mundo encima: su novio había contraído sida en una transfusión. «Ahí pude ver que con dinero había comprado todo. Pero que no podía comprar la vida de Luca», comenta. El joven moriría al poco tiempo.        Renegando de Dios por la vida que le había dado, Michela se marchó, la noche del funeral de Luca, a la playa para hacer un juramento: «Dios, si tú no existes, pasaré toda mi vida diciéndoselo a todo el mundo. Pero si existes de verdad, empeñaré mi vida en destruirte». Decidió entonces hacer psicoterapia, pero nunca pensó que la doctora que la trataría iba a ser en realidad una sacerdotisa de una secta satánica. Le propusieron que entrara en la secta y allí permaneció dos años. En la Navidad de 1996 le ofrecieron ser sacerdotisa si antes afrontaba una prueba de filiación. «Me dijeron: «En Roma hay una joven llamada Chiara que ha fundado una nueva comunidad. Para nosotros es un obstáculo. Deberás matarla», comenta. Cuando llamó a la puerta salió Chiara, la abrazó y le dio la bienvenida. «Ese abrazo cambió mi vida, fue algo indeleble que me llegó al corazón. Entramos en casa y le entregué el arma con que iba a matarla», relata. Unos días más tarde recibió la comunión e hizo los votos de la comunidad fundada por Chiara en 1984.
        Pero Michela no era feliz del todo, tenía la necesidad de una madre. Acudía a ayudar a un centro para madres embarazadas que iban a abortar. Impresionada por lo que sentía tras sus visitas al centro decidió buscar a la suya. Quedó con ella, pero ésta le dijo: «Tú para mí no has existido nunca, sal de mi vida». Aquello fue la gota que colmó el vaso, Michela no entendía por qué Dios le había dado aquella vida plagada de sufrimientos.
        «Era como un trasplante de corazón»
Un día Chiara invitó a Michela a ir a Medjugorje. No estaba muy por la labor, pero al final acudió. Mientras estaba tomando el sol se encontró con Marija, una de las videntes, que la invitó a acudir a una aparición. «En cierto momento empecé a sentir un calor en el cuerpo, como si me hiciesen un trasplante de corazón. Entonces Marija se levantó y me dijo: «La Virgen María ha hecho suyo el dolor de tu corazón. A partir de hoy sólo ella será tu madre».

 

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VIGILIA PASCUAL, FUEGO NUEVO, PASCUA ETERNA DEL HIJO DE DIOS:


¡¡¡ Resucitó, Resucitó el Señor, Resucitó la Esperanza !!! ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA...

¡Qué maravilla! Quien no ha vivido la Vigilia Pascual no tiene ni idea de lo que se nos ha dado en la Pascua. Anoche, después de horas preparándolo todo y ensayando los cantos, el prefacio, la comunión todo cantado, salvo el Pregón; porque sólo me sé el Pregón de Kiko; por fin nos vino la Pascua.

Un apunte: las lecturas siempre las había hecho a oscuras porque en todas las parroquias mis párrocos decían que era a oscuras. Este año, preparando la Vigilia por mi cuenta descubrí que el Misal dice claramente que las luces de la parroquia se encienden al tercer canto de "Luz del mundo", cuando el cirio pascual es entronizado en su pedestal. Más tarde, antes de cantar el Gloria, se encienden las velas del altar.

Pues bien, este año pregunté a Javier Mairata, secretario de Santa Bárbara, hasta ahora se ha hecho así (además acababa de comprar las linternas para hacer las lecturas a oscuras), pero mira lo que pone en el Misal... Tras leerlo despacito, me mira y me dice: "Si eso es lo que pone, hagamos lo que dice la Iglesia". Si es que los laicos tenéis menos complejos que los curas. ¿Para qué nos vamos a liar? Hagamos lo que dice la Iglesia y fiémonos.

También me dijo que no leyéramos las siete lecturas del Antiguo Testamento o la gente no volvería. A eso me negué. O vivimos la Vigilia Pascual completa o que vayan a Misa por la mañana. Si queremos tijeretar la Historia de la Salvación, no celebremos la Vigilia a media noche.

Celebramos todo como hemos descubierto que dice la Iglesia y con la liturgia completa. Cantando todo lo que pudimos, salvo el Pregón Pascual. Disfrutamos como enanos, resucitamos con alegría y todo el mundo nos dijo después (salvo tres personas que se salieron antes de comenzar la liturgia eucarística) que se les había hecho corto, que las lecturas las habían escuchado mejor que nunca. Que a oscuras se dormían. También Javier me dijo que prefería el nuevo sistema, aun con las siete lecturas... Je.

Sinceramente, disfruto más con la Vigilia Pascual cada año, que lo que recuerdo que pasé con mi primera Misa.

Esto es una maravilla. ¡Oh, noche maravillosa! Cristo ha Resucitado. Dios tiene razón. Ha triunfado el amor sobre el pecado y la muerte. Es posible perdonar. Nos espera el cielo. Si Cristo no ha resucitado la última palabra la tiene el pecado, la violencia y la muerte. es absurdo perdonar, machaca a quien te amenace porque sólo los fuertes tienen derechos. Pero Cristo se ha alzado triunfante de su sepulcro y ya no está limitado por su debilidad humana. Su carne ha sido glorificada y ahora su divinidad transe su carne hasta tal punto que adoramos su humanidad. Esa carne me salva. Salva al mundo y hace posible que lo que espero sea cierto. El amor vence, el odio y la violencia tienen los días contados y se devoran a sí mismos. Los crucificados son los herederos del mundo.  

Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que Jesús sólo nos llama "hermanos" tras la Resurrección? Hasta entonces, como mucho éramos amigos. Ya era mucho. En principio deberíamos ser esclavos de Dios, pero Él ha querido compartir su vida con nosotros y nos hizo sus amigos. Por fin, el Padre con la Resurrección de Cristo ha elevado su naturaleza humana glorificándola para poder recibir sin límites la vida divina de la Trinidad. Eso ha hecho con mi pobre naturaleza. Soy hijo de Dios en Cristo. Desde entonces, Jesús ya no me llama amigo, sino HERMANO.

Esta mañana he celebrado dos Misas. Las dos más largas de lo que yo suelo hacer nunca. En una lo he cantado todo, aunque cantara yo solo. En la otra, hemos bautizado a cuatro niños, uno de ellos es un chaval de primera comunión y todos los que van a comulgar este año han renovado las promesas bautismales y han recibido la cruz.

Alguno habrá deseado matarme porque la Misa ha durado una hora y diez minutos, pero algunas personas me han dicho que se les ha pasado muy rápido todo. Si el Domingo de Resurrección no podemos celebrar la Misa tranquilos, con toda solemnidad y adorando a Dios sin mirar el reloj... ¿Cuándo vamos a hacerlo? Siempre mido mucho los tiempos, pero hoy me ha dado todo igual, salvo regodearme en la Resurrección del Salvador.

Dentro de cincuenta días vendrá el Espíritu para que Resucitemos también nosotros.

Hoy es un día muy especial porque un Cristo muerto no me sirve para nada. Yo no sigo un evangelio muerto. O me encuentro con la Persona del Resucitado (el que Vive) o no tengo salvación ni aunque sea muy bueno. O Cristo vive y me salva o apaga y vámonos... pero también es cierto que la Resurrección de Cristo no me sirve demasiado, sino para saber que todo es cierto. O Resucito también yo o estamos apañados. Es necesario que pueda tener la misma fuerza de Cristo, es necesario que pueda amar con su propio corazón. Necesito que lo que pasó en su cuerpo, suceda también, algún día, en el mío. Dios no podía quedarse en eso, por eso previó enviarnos el día de Pentecostés a quien actualizaría la Salvación para mí. No se contentó con triunfar en Cristo, quiso regalarme un Don precioso: su Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, a través de quien realizaba sus milagros y salvaba al mundo. ¿Quieres salvar al mundo? Hoy el Espíritu Santo obra a través de la Iglesia, salva a cada persona con la que te topas, si tú estás dispuesto a dejarte hacer, a través de tu carne. La fuerza de Dios obra en tu debilidad.


Gracias a Dios no voy a volver a un estado anterior al pecado. Voy a asumir la misma gloria de Cristo, su mismo poder, su misma gracia, por el Espíritu Santo.

Si durante el Sábado Santo María ha sido la que nos ha unido, manteniendo el germen de la Iglesia con su esperanza. Cuando todos se habían olvidado de que Cristo ya nos anunciara que Resucitaría, María seguía albergando en su corazón la esperanza indestructible de que Dios tenía la última palabra.

¿Y a quién se apareció Jesús al Resucitar antes incluso que a la Magdalena? A su Madre, a quien le había confortado al pie de la Cruz, a quien más le ama y más ama Él.

Si queremos Resucitar y alegrarnos con la Pascua de Cristo, no hay camino más seguro que la Virgen Madre, la Unidad de la Iglesia se gesta en su seno.

¡¡VIVA LA MADRE DE DIOS!!, ¡¡VIVA MARÍA!!, ¡¡TODOS CON PEDRO, A JESÚS, POR MARÍA!!











sábado, 23 de abril de 2011

Sábado Santo.

Este día es tremendo para un cristiano. Hoy el cadáver de Cristo, unido a su divinidad y, por ello, preservado de la corrupción, está dentro de la tierra, en un sepulcro, al lado del calvario.

Hoy parece que la soberbia, la envidia, la pereza, la lujuria, la ira, la avaricia y la gula son las reinas del mundo. Parece que el pecado tiene las llaves del mundo. Ha triunfado sobre el profeta.

Cristo nos ha amado mucho, nos ha entregado su vida, pero eso no nos sirve de nada. ¿Para qué me sirve un Cristo muerto? Es mejor alzarse con violencia y rechazar por la fuerza a los que te hacen daño, a los malos, a los agentes de la iniquidad. Se ha terminado el tiempo de la caridad. Jesús ha muerto. Todo está perdido. Es mejor irse a Emaús. Nosotros creíamos que era el libertador, el salvador del mundo... Y ya ves, hace tres días que lo hemos enterrado. Los malos son los que triunfan en esta vida. Los pobres, los desheredados, los débiles y los sencillos tenemos muy claro nuestro lugar en la tierra: a ras del suelo. No existe la salvación. Tras la muerte vienen las sombras...

¿O no? Si te acercas este día donde está María te encuentras bajo los párpados hinchados por el llanto, una mirada luminosa de esperanza. No puede ser que Dios haya fracasado. Si me ha pedido a mi hijo, al hijo de la promesa no puede terminar todo así. ¿No os acordáis que dijo que resucitaría? Esperad aquí, permaneced en vela. Yo no sé qué tendrá preparado, pero intuyo que algo muy grande está por ocurrir. No os vayáis de Jerusalén. No huyáis. Esperad conmigo. Poco a poco van llegando los Apóstoles, el primero es Pedro que se abraza a María y le pide perdón de rodillas y se deja acariciar por la Madre. "Apártate de mí, Madre. Ni siquiera deberías admitirme en tu presencia, pero no me dejes solo. No me rechaces que sólo me quedas tú".

Todos oran en torno a María, es la que los ha vuelto a reunir con su ternura y su esperanza. Todos oran, todos esperan, todos menos Tomás que ya se ha ido. Está harto de ir tras quimeras que se evaporan en la noche... Mañana volverá para despedirse de todos, ha dejado dicho.

La primera foto es del Santo Sepulcro de Jerusalén. Esta de aquí abajo es del lugar donde Santa Elena encontró la Vera Cruz. Esa imagen sobre un pedestal es Santa Elena, madre de Constantino, titular de mi parroquia.


Me voy a la parroquia y encerrado, a oscuras, acompañaré al cadáver de Jesús hasta que empiecen a llegar los que me van a ayudar a preparar la Vigilia Pascual en Santa Bárbara.

Un abrazo, nos vemos al amanecer...

Lo que he vivido este Viernes Santo:

Este Viernes Santo ha comenzado más tarde de lo que quería. Para coordinarme con los curas de las dos parroquias decidí retrasar la hora de apertura de Santa Elena.

Recé ante el Santísimo y me metí en el "bichero" a confesar. Algún tiempo después comenzó a llegar la gente. Salí del confesionario para rezar el Via Crucis con todo el mundo a las 12:30.

Al principio, me iba a quedar a los Oficios de Santa Elena para ayudar al párroco porque con todo lo que hay que hacer en la liturgia, me sentaba mal dejarle solo, pero por fin llegó un policía nacional, amigo nuestro y nadie podría custodiar mejor a Don Pablo, así que les dejé tranquilos y me fuí corriendo a Santa Bárbara para llegar al final del via Crucis y confesar a los que quisieran.

Sólo me queda decir que, gracias a Dios, en unas parroquias con gente mayor, va a salir alguna vocación sacerdotal. ¡Qué maravilla!

Por fin, tras otras dos horas confesando sin que vinieran penitentes cerré la parroquia porque me secuestaron para llevar la comunión a una persona con la que me había comprometido y ya le había fallado dos veces en dos días.

La tarde comenzó a las cinco. Me siento a confesar en Santa Bárbara y no viene nadie. Sólo turistas que me miran como si fuera un cuadro.

A las seis y media comenzamos los preparativos y elijo las canciones. Por una vez, van a ser preciosas. Montse, que me iba a ayudar a elegirlas no aparece hasta cinco minutos antes de salir y me dice que de todas las canciones que he elegido, en Santa Bárbara sólo van a saberse la de "Victoria, tu reinarás". Me cambia todo y salimos en paz.

Han sido unos Oficios preciosos. Es más, pensaba cantar el estribillo del salmo, pero quien hace la lectura se adelanta y lo lee. Me doy cuenta de que queda mucho más sobrio y sencillo. En la lectura de la Pasión, se equivocan los lectores varias veces, pero lo hacen tan bien que incluso parece mejorar el texto.

Hemos podido rezar a gusto, no se ha hecho pesado y salimos con ganas de adorar y cuidar a Jesús en el sepulcro, esperando que Resucite al tercer día. Además, hemos mirado la Cruz con los ojos de María, la hemos recibido como Madre, hemos celebrado que Dios la quiera a su lado en la Redención para que sea Ella quien nos de todas sus gracias. Y por fin, nos ha dicho al oído que siempre va a estar con nosotros, especialmente a los pies de nuestras cruces.

Nos hemos felicitado porque la Iglesia no pierde nunca ni una gota de la Sangre de Cristo, sino que la custodia para entregárnosla cada día. Y nos hemos admirado de que Dios nos quiera tanto. La Cruz no es símbolo alzado para nuestra congoja, que nos recuerde lo mucho que le debemos a Dios, sino señal inextinguible de la Misericordia de Dios, que borra nuestros pecados y restaura nuestra naturaleza para que vivamos una vida a la altura de Cristo.

Hemos rezado por toda la Humanidad en la Oración Universal, junto a toda la Iglesia y hemos adorado el árbol de la Cruz.

Hemos traído la Cruz descubierta en procesión desde la puerta del templo. A un paso tan lento que ya no podía con la Cuz de marfil. Les suplico más que decirles: "No puedo más,daos prisa o recogéis la Cruz del suelo". Javier Mairata me mira divertido y casi diría que va todavía más lento, a ver si realmente se me cae la Cruz y la liamos.

¡QUÉ MARAVILLA QUE DIOS NOS QUIERA TANTO! Mirad el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la Salvación del mundo. ¡Venid, adorarlo!

A la hora de colocar la Cruz sobre su pie en el altar, casi me caigo. Un chaval me empuja hacia el altar y consigo mantener el equilibrio con una Cruz que pesa lo que no está escrito. Los cantos que ha elegido Montse salen muy bien y duran justo hasta el final de la adoración de la Cruz.

Por fin, hemos comulgado con toda sencillez y recogimiento, esperando que esta comunión de en nosotros frutos de Vida Eterna.

Por fin, cuando han empezado a llegar turistas, cierro la parroquia dejando dentro a quienes querían rezar, protegiéndoles del asalto turístico. Al final, les acompañé a una salida lateral discreta, mientras una chica me contaba lo mucho que le había impresionado tener todo el templo de Santa Bárbara para ellos solos.

Ayer me pasé el día con mucha gente, comí en Caná con los curas de la parroquia el vicario y otros amigos y colaboradores de Jesús Higueras. Hoy he preferido estar solo, excepto las cosas de la parroquia. Por fin estoy en casa, rezo, escribo y me veo "La Pasión" de Mel Gibson.

Mañana prometo ir a ver a mi familia, pues Evita vuelve el domingo a Roma con sus dos hijos romanitos: Eduardo y Alejandro (Yayo y Ale). El primero es mi ahijado y es el mejor del mundo.