Siento mucho los retrasos, actualizaré el blog de vez en cuando, pero tened paciencia, please:



La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

sábado, 3 de octubre de 2015

Empieza el Sínodo de la Famila

Resultado de imagen de papa franciscoDespués de las últimas actuaciones del Santo Padre (como la nueva legislación sobre el procedimiento canónico para declarar nulo un matrimonio y las declaraciones de algunos cardenales y obispos sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar...) algunas personas, yo me cuento entre ellas, tenemos cierto miedo sobre lo que puede llegar a decirse allí.

Evidentemente, no me da miedo que se digan "oficial y definitivamente" herejías. Dios no permitiría que el Magisterio definitivo de la Iglesia o incluso el evangelio mismo fueran contradichos, pero sí da miedo que puedan tomarse resoluciones prácticas que lo contradigan extraoficialmente: doctrinas realmente divorcistas en los procesos de nulidad...

Llega un momento en el que uno se da cuenta de que el Espíritu Santo existe y asiste a su Iglesia. A lo largo de la historia ha habido papas nefastos que pudiendo destruir la Iglesia apenas han dejado huella en la historia. Eso sí que es fruto de la acción del Espíritu Santo en su Iglesia. Yo no me fío de los hombres, me fío de Dios. Aunque es cierto que puede desviarse la atención, hacer daño a los sencillos y que surjan algunas iniciativas que enrarezcan el matrimonio, sigo considerando que Dios también puede influir y sacar mucho bien de todo esto. Todo lo que permite Dios es porque va a sacar un bien mayor.

Resultado de imagen de carlos osoroHoy, nuestro obispo, Don  Carlos Osoro se ha ido a Roma para participar en el Sínodo y ayer a los jóvenes les pedía que rezaran mucho por él para que en "unidad absoluta con el Santo Padre" (palabras textuales) pudiera escuchar al Espíritu Santo y que saliera mucho bien de todo el Sínodo.

Pues vamos a rezar, como nos ha pedido el obispo por los frutos del Sínodo. Que no se cumplan las expectativas de los pesimistas y que Dios nos regale una pastoral familiar por la que merezca la pena vivir cosas grandes.

Realmente, hace falta un Sínodo que hable y trate efectivamente muchos problemas que afectan a mucha gente. Lo que no podemos hacer es decir que algo es bueno cuando realmente es malo sólo porque haya mucha gente que no quiera vivir la verdad de sus vidas. Yo le pido a Dios que este Sínodo sobre todo sea una ayuda para que mucha gente que tiene dificultades en sus familias, que a veces viven el heroísmo en sus vidas, puedan verse alentados por sus pastores en esa entrega cotidiana siendo la argamasa que une familias a veces al borde del abismo.

Espero que por pasar la mano por el lomo a algunos, no nos olvidemos de aquellos que necesitan una inspiración en sus vidas, un aliento, un decirles: lo estáis haciendo bien, seguid así, Dios os necesita en vuestras familias.

Resultado de imagen de matrimonio sufriendoEso no es olvidarnos de los que ven sus familias rotas, es alentar a que este cáncer de nuestra sociedad no se propague. Este mundo necesita santos. Y también conozco muchos hombres y mujeres heroicos que han sido abandonados (o metieron la pata en su día y arrepentidos no pueden volver a casa) y que viven fieles a su matrimonio. Tienen vocación matrimonial, realmente se casaron, pero igual que la vida matrimonial a veces es heroica, la perseverancia en la fidelidad cuando te han abandonado SIEMPRE lo es. Por eso, necesitamos poder acogerles sin mentiras facilonas, la vida no lo es. Darles una palabra de aliento y decirles que efectivamente están en la cruz, que Cristo la comparte con ellos, que a veces el Señor será su único consuelo, pero que se convierten en un testimonio vivo para mucha gente que ya no quiere seguir amando, que quieren tirar la toalla. Son ejemplos vivísimos de que sólo la Cruz puede redimir el pecado del mundo. Para mí, estas personas se convierten en la única razón que a veces me queda para perseverar cuando las cosas son difíciles. Si el mensaje que les llega es "no pasa nada porque te vuelvas a casar con otra persona", me surge un interrogante: ¿Realmente esa doctrina es de Dios, qué sentido tiene entonces el celibato, realmente podemos seguir casando a gente a la que luego vamos a divorciar, en qué queda la palabra ALIANZA, por qué sufrir por nada, por qué tenemos que sufrir las consecuencias de un embarazo no deseado, o de un embarazo problemático? Digamos a todos que la vida sirve para entregarla, que una ALIANZA es indestructible y que aunque no se pueda convivir más con la persona a la que te has entregado, incluso aunque esa persona no quiera vivirlo, vale la pena seguir dando la vida por amor. Aunque sea en la oscuridad de la cruz de Cristo. ¡Cuántas veces ese testimonio hasta el final ha llevado a muchos al cielo! 

Mientras que huyendo del dolor, de la cruz, sólo truncas vidas dando una falsa apariencia de normalidad. Si ya no hay cristianos dispuestos a sufrir por amor, ¿dónde queda la Cruz redentora de nuestro Señor en nuestros tiempos? Yo, por mi parte, sigo manteniendo que vale la pena amar, aunque haya que sufrir y que no estoy dispuesto a seguir mintiéndome a mí mismo, por mucho que la mentira sea más fácil.

Resultado de imagen de martirio san juan bautistaCierto es que también habrá que ver cómo podemos atender a los que hemos podido ser débiles, pero en el fondo del corazón surge la necesidad de una llamada a la conversión. ¡Tú sí que puedes vivir de otra forma!, ¡no te conformes con la mediocridad de pensar que es muy difícil! En el fondo, cuando me planteo otra cosa, surge en mi corazón el recuerdo de San Juan Bautista gritando: ¡No puedes estar con la mujer de tu prójimo! ¿Va a resultar que ahora el matrimonio no es ALIANZA, que sólo es un papel al albur del sentimiento o de la voluntad de las partes? Importa conocer la verdad para poder vivirla y no reducir todo a lo que yo soy capaz de vivir. Alejandro VI era incapaz de vivir el celibato y no por eso lo abolió. Ésta es la diferencia entre la Iglesia Católica y Lutero. Que la verdad importa aunque no me considere capaz de vivir conforme a lo que las cosas son en sí mismas.

Una vez, me dijo mi madre: "Mira, Borja, en la vida hay que sufrir." Y realmente, sólo el que está dispuesto a pagar el precio se merece la plenitud de lo que la vida puede dar. Al final, ¿me fío de Dios o sólo de lo que soy capaz? Si la cruz no tiene sentido ya en nuestros días yo, a día de hoy, ya no ejercería el ministerio. Y los santos más que héroes, serían imbéciles.

Pues eso, recemos para que este Sínodo de las Familias de mucho fruto, que sea un aliento vivo de Dios que nos haga respirar con la confianza en que es posible vivir de otro modo a como dicta el mundo, que nuestros pastores nos conduzcan hacia los verdes pastos que Dios ha preparado para nosotros y que juntos podamos acoger, rezar y acompañar a tantas familias que sufren y luchan y vencen... y caen. Que incluso cuando hemos caído podemos vivir según el plan de Dios si nos fiamos de Él y tenemos un poco de esperanza en lo que su gracia puede hacer en nosotros y nuestras familias.

Que este Sínodo sea un brindis para celebrar a las familias y cuidar especilísimamente con caridad y verdad a los que sufren.

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¡Es posible amar hasta el final incluso cuando haya que sufrir!

¡Que Dios os bendiga!

jueves, 1 de octubre de 2015

Curación del paralítico (2)

«Hijo, tus pecados te son perdonados». Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?" Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida». 
Vamos terminando con nuestra meditación del paralítico descolgado por sus amigos...

Jesús le acaba de perdonar los pecados. Toda enfermedad, toda dolencia, todo lo malo que ocurre en esta vida es consecuencia directa o indirecta del pecado. Desde que Adán y Eva pecaron todo se lió. El diablo alcanzó tal poder que incluso puede afectar a nuestra naturaleza. Aún así, sabemos que con nuestra naturaleza herida, aún podemos aspirar a Dios, aún la gracia puede obrar milagros en nosotros y quien estaba atado por el pecado puede aspirar a la libertad. Somos capaces de obrar el bien incluso sin la gracia de Dios, pero no podemos perseverar en ese bien y luchar contra el pecado habitualmente sin la gracia de Dios.

Sabemos que desde que entró el pecado en el mundo entró también la enfermedad y la muerte. Incluso hay dolencias físicas, psíquicas y espirituales inducidas directamente por el Maligno. Aún así, por la misericordia de Dios, todos los males del mundo están ordenados por Dios, nuestro Señor, a nuestro bien. No lo entenderemos, pero Dios no permite nunca un mal si no va a conseguir un bien mayor para nosotros.

Pues bien, en vez de curar a este hombre, Jesús le perdona sus pecados y lo hace en atención a los méritos de sus amigos. Fueron los amigos de este hombre los que le lograron el perdón.

Del mismo modo, nuestro Señor Jesucristo es como un campeón que lucha en nuestro nombre y en atención a sus méritos nosotros hemos conseguido la victoria definitiva. ¡Gloria a Dios!

"Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»"


Cómo contrasta la grandeza del corazón de Cristo con la miseria y con la pequeñez de los fariseos. Piensan que Jesús obra mal. No piensan "¿quién es éste que hasta perdona pecados?", sino "¿por qué habla así?". No pueden admitir la posibilidad de que Cristo tenga autoridad para perdonar. Eso supondría que Jesús es Dios. Es curioso, pero va a pasar aquí lo mismo que por lo que Dios permite el mal. Para que se manifieste su gloria. Jesús les va a demostrar que tiene el poder de Dios para perdonar pecados.

Repugna al corazón sincero la manipulación de los fariseos. Jesús ha blasfemado, se merece la muerte inmediatamente, pero son tan cobardes que ni abren la boca. En este momento, están rodeados por los amigos y seguidores de Jesús. Si fueran sinceros por lo menos le reprocharían su actitud, por muchos amigos de Jesús que haya delante. Pero ellos no, se conforman con odiarle, sin decir nada, incluso siguen mostrando respeto aunque piensan que es un blasfemo. Ya llegará el momento de matarlo, cuando sus amigos no estén delante... ¡Qué asco de corazones hipócritas! Yo creo que es ésta la razón por la que Jesús advierte tanto contra el orgullo, la prepotencia y la soberbia porque incapacitan absolutamente para reconocerle.

No eran tontos los fariseos. Efectivamente, sólo Dios puede perdonar pecados porque sólo a Él le ofenden nuestros pecados. Sólo el ofendido puede perdonar.

Dios mío, perdóname todas las veces que juzgo, que pienso que no puede pasar nunca tal o cual cosa... Enséñame a dejarme sorprender, a ver sin juzgar ni condenar. Dios mío, que sea capaz de reconocer la verdad siempre. No me dejes que me encierre en mis precomprensiones, en mis esquemitas, en mis modos, en mi manera de entender la vida, en mis ideologías... Líbrame del escándalo farisaico.

Señor, ¿cuántas veces me he erigido en guardián de la ortodoxia sin buscar lo bueno para la persona que tenía delante? Sólo me preocupaba justificarme a mí mismo, ensalzarme por encima del otro... Dios mío, ¿a cuánta gente he podido hacer daño con esa actitud?. Es cierto que hay que advertir de los errores, pero no condenando a quien tenemos delante, sino tratando de salvarlo. ¡Qué actitud tan distinta la de los fariseos a la de Jesús! Que en vez de condenar a Zaqueo quiere cenar con él. No señala al paralítico y le grita: por tus pecados te ha pasado eso!, sino que carga sobre sus espaldas nuestras culpas para que nosotros podamos ser libres.

Cómo me enamora la actitud, el corazón de mi Señor. Te pido, mi Dios, que sanes mi corazón para que bombee la misma sangre arterial que el tuyo: que respire misericordia y no juicios.

"Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?"


Juegas con ventaja, Dios mío. Si los evangelizadores que venimos detrás conociéramos lo que piensan los demás, cómo podríamos salirles al paso... Pero nosotros podemos fallar, equivocarnos, juzgar mal una respuesta, una situación. Podemos ser demasiado duros con quien no lo merece o muy blandos con quien le vendría bien un repasito... Sólo en la medida que podamos hacernos uno con cada persona podremos llegar a su corazón, como Tú llegabas directamente desde el principio. Dios mío, dame corazón para amar a cada persona con la que trate. Que sea capaz de sufrir un poco por cada uno para poder acogerles y comprenderles como necesitan.

¡Qué grande, Jesús! Tú sí que puedes juzgar y en vez de eso preguntas, tratas de convertirles, de entender por qué lo hacen, a ver si así puedes ayudarles a comprender la verdad... pero son corazones agoreros, cerrados en sí mismos, jamás reconocerán que están equivocados porque entonces tendrían demasiado que perder... ¡Tendrían que darte la razón y seguirte! Dios mío, que jamás tengamos miedo a la verdad. Es lo peor que nos podría ocurrir porque entonces ya no podríamos sino mirar hacia adelante y arramplar con todo: el gran riesgo del fanatismo.

Nos das una y otra oportunidad para convertirnos, para aceptarte a Ti. Nos obligas a plantearnos el por qué de nuestras acciones, pensamientos y deseos para ver si nos damos cuenta de que no podemos seguir así...

¿Qué tengo en mi corazón?, ¿por qué pienso así?, ¿qué deseos se ocultan detrás de mis actos?, ¿qué busco realmente?... No se trata sólo de ver qué hago, sino los porqués. Esto es importante porque me muestra hacia dónde camino. ¿Por qué juzgo, por qué ataco, por qué me tengo que defender?...

Dios mío, dame un corazón limpio para que sea capaz de verte, que no tenga intenciones torcidas, que no desee lo que no puedo, sino que te ame y te busque a Ti con todo mi ser. Aquí tienes mi corazón. Haz conmigo lo que quieras.

Y dime, Señor, hazme partícipe de lo que hay en tu corazón. ¿Por qué piensas Tú así?, ¿en qué piensas? Dios mío, si me dieras cabida en tu espíritu, ¡cuánto aprendería!. Si llegara a compartir tus sentimientos, ¡cuánto podría llegar a comprender a los demás y amarles! Señor, déjame encerrarme en tu pecho, entrar por tu llaga santa y parapetarme en Ti y escuchar los latidos de tu corazón y poder amar como Tú Amas, comprendiendo a los demás y mi propia debilidad...

"¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?""


Menuda les estás preparando, Jesús. Efectivamente, si Dios te da el poder de curarle, evidentemente también te dará el poder de perdonarle. Por eso, los fariseos no negaban que Jesús hiciera milagros, sino que lo malinterpretaban y decían que hacía prodigios con el poder de Satanás. ¡Claro! Si tú crees sinceramente que tienes la razón y ocurre algo que no puedes explicar, siempre puedes acudir a que es obra del demonio. ¡Qué horror! ¿Puede ser que alguien creyera sinceramente que Tú venías de Lucifer? Aquí tenemos que ver tu vida entera. No sólo se trata de los milagros, sino de todo lo que Tú hacías. ¿De quién eres, de parte de quién vienes, Señor?

Importa resolver estas dudas bien, porque cuando venga Cristo con gran poder y gloria está anunciado que antes vendrá el Estafador, que también hará prodigios. Siempre me he apoyado en el magisterio, pero ¿no puede ser que estemos engañados como los fariseos creían con toda el alma que tenían razón?

En este punto es necesario dar un paso atrás. Hay que distinguir entre los fariseos de buena voluntad y los fariseos hipócritas que no querían dar su brazo a torcer. Puede ser que alguien se engañara al principio, llevado por las ideologías, pero llega un momento en el que ves que ese hombre TODO lo ha hecho bien y tras comprobar el desenlace de su vida a uno no le queda más remedio que darse cuenta de que si Dios nos quiere y somos su pueblo, éste hombre tiene que venir de Él.

Nosotros tenemos una ventaja, que Jesús nos ha advertido de muchas cosas y los Apóstoles también. Si alguien intenta cambiar algo del evangelio, ése no vendrá de parte de Dios. Pero es que también es imposible amar como Dios nos ama si no viene de Él, por eso, es mucho más difícil engañarnos a nosotros. Porque la prueba de la veracidad es el amor hasta la Cruz.

La prueba definitiva de que es Jesús es que ha llegado hasta la Cruz por mí y, por si fuera poco, Dios lo ha resucitado.

Si juzgamos con sencillez, ante esa pregunta no cabe respuestas capciosas: ¿qué es más fácil perdonar o curar? Pues quien tenga poder para curar, también tendrá poder para perdonar.

Pero los fariseos no responden porque no son sinceros. Saben que Jesús puede curar y perdonar. Lamentablemente, sabían perfectamente que venía de Dios, pero tenían demasiado que perder como para reconocer la verdad. ¿Y tú y yo, hermano mío, somos libres para aceptar la verdad de Jesús en nuestras vidas? 

Dios mío, cuántas complicaciones nos ahorra la sinceridad, la sencillez del corazón capaz de acoger la verdad del evangelio sin glosas, sin reinterpretaciones que lo enrarecen. ¿No surge en tu pecho el deseo de que Jesús te perdone, te sane, te purifique y se quede contigo? Y si eso pasaba cuando Jesús caminaba en carne mortal y la gente podía escuchar con sus oídos las palabras de salvación. ¿Por qué no va a poder ocurrir ahora mismo que Jesús me sane en boca de sus enviados? ¿Por qué no voy a poder tener la certeza de su perdón escuchándole en la Iglesia? Aquí no me refiero a edificios, sino que Cristo fundó su Iglesia no sólo para perpetuar su Palabra, sino para perpetuar  también sus obras de salvación. A los Apóstoles les confirió autoridad para perdonar, curar y evangelizar y éstos a sus sucesores y a sus colaboradores. Eso dicen los Hechos de los Apóstoles. ¿Va a poner en nuestro corazón, el Señor, un deseo que no vaya a poder ser satisfecho? Eso sería muy cruel. Gracias, Dios mío, por darnos los sacramentos, a través de los cuales nos llega hoy toda tu fuerza salvífica igual que ayer.

"Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»"

Resultado de imagen de autoridad de jesusImpresionante la fuerza de los argumentos del Señor. Con qué sencillez destruye la soberbia del fariseo. Con qué imperio manda al paralítico y lo sana. Esa misma Palabra se oyó en el albor de los tiempos, cuando aún no existía nada creado y lo primero que surgió fue con un grito: "Hágase". Ese mismo grito se oirá en la Cruz y también cuando Cristo haga nuevas todas las cosas cuando venga con gran poder y gloria al final de los tiempos.

Una autoridad irresistible y sin embargo tan frágil que necesita de nuestro "sí". Si la Virgen María no hubiera dicho "sí", si el paralítico no se hubiera fiado y no se hubiera tratado de levantar, si yo no me confieso, si no quiero comulgar, si no me fío de Ti, ¿dónde quedaría todo?

Tú, mi Dios, me lo ofreces todo y tienes poder para garantizar tu palabra, pero has querido necesitar mi libertad, has querido necesitar de mí. ¡Qué grande es tu amor por mí que te lleva a pedirme permiso para obrar en mi vida!

Piensa por un momento que el paralítico no quisiera levantarse. Nada habría pasado entonces. Piensa lo estúpido que habría sido que este hombre se fiara de los fariseos y desconfiara de Jesús, o que le diera respeto humano intentar alzarse y no lograrlo... Así de estúpido es el hombre que pudiendo abrazar la salvación de Dios, no obedece.

Así es de tonto aquel que porque cayó una y otra vez deja de luchar porque no cree que Jesús pueda rescatarle de su debilidad. Lo nuestro no es triunfar, sino luchar una y otra vez, esperando que algún día el Señor se apiade de nuestra debilidad y ponga Él lo que nos falta.

Dice el Jocker en la película de Batman: "Locura es repetir una y otra vez el mismo acto, esperando un resultado distinto". Pues bien, yo prefiero estar loco por Dios que pactar con mi debilidad. ¿Y tú? Hay que estar loco para tratar de levantarse de un camilla sólo porque un hombre te lo proponga. A no ser que ese hombre también sea Dios.

"Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida»". 


Resultado de imagen de niño pequeño aprende a caminarPues este hombre obedeció a Jesús, contra toda esperanza esperó en Jesús y no fue defraudado. Señor, yo no sé cuándo ni cómo sanarás mi corazón. No sé cuántas veces vas a permitir que siga ofendiéndote con mi debilidad aplastante. Sólo te digo que espero que algún día socorras mi necesidad. Yo te ofreceré intentar dar un paso más, aunque siempre me caiga, aunque no lo consiga. Lo mío es intentarlo, no lograrlo. No me enfadaré por no lograrlo, sólo e entristeceré por ofenderte una y otra vez y te ofreceré mi impotencia, te miraré, te pediré perdón y sonreiré cuando vea tu sonrisa y cómo vienes a mí con los brazos abiertos y me tomas y me estrechas... Yo soy débil y pequeñito, pero me fío de Ti. Tú me pides que tenga la voluntad de dar el paso y como soy débil no lo consigo, pero no me enfado, no me enrabieto, no rompo la baraja. Me pides que lo intente una y otra vez. Mi esperanza es que un día, viendo mi postración, te de lástima y vengas Tú y me lleves contigo. No me pondrá triste ser débil, sino sólo el daño que pueda hacerte. Pero en el fondo, junto a ese dolor brota todavía una alegría más grande, espaciosa, la de saber que me Amas más que a otros, precisamente porque soy más débil y tonto. Me prefieres porque te necesito. Gracias, Señor. Esa alegría será mi salvación.

¡Jamás vimos algo parecido! Se ha inaugurado un tiempo nuevo en la historia de la humanidad. A partir de ahora lo hemos visto miles de veces. Por desgracia, quizás nos hayamos acostumbrado y hayamos perdido el estupor, el asombro ante las maravillas que Dios realiza por sus hijos.

¡Cuántas veces me sorprende Dios en la vida de sus hijos! Muchas veces no daba yo un duro por alguien y de pronto viene Dios y cambia la debilidad en fortaleza, justo en el momento en el que la persona acepta su debilidad y se la ofrece al Señor con alegría, sin la soberbia de juzgarse y flagelarse por no conseguir los méritos. Gracias a Dios, el único mérito es suyo. Y nuestra actitud es glorificarle, porque nunca lo hubiéramos conseguido con nuestras fuerzas. Toda la gloria y el honor son para Jesús. Lo nuestro es reírnos a carcajadas, felices por estar en los brazos de nuestro Padre Dios.

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Que Dios os bendiga, hermanos.

martes, 15 de septiembre de 2015

Convivencias de verano

Si alguien quiere saber qué convivencias y campamento hemos hecho este verano que mire el siguiente enlace:

Convivencias y campamentos de mi parroquia

De manifestaciones y cristianos cabreados...

Que los cristianos tenemos derecho a quejarnos es cierto, que tenemos la obligación de hacer ver lo que no va bien en nuestra sociedad, también. Lo que ya no es cierto es que tengamos derecho a sólo quejarnos.

Tenemos también una obligación más grave todavía, influir en el ambiente. Veo muchas manifestaciones y veo también que hay algunas personas que se asocian no sólo para quejarse, sino para hacer algo bueno por los demás, como son RED MADRE, PROYECTO RAQUEL... Pero ¿dónde están todos esos cristianos que se quejan de las leyes en las manifestaciones el resto del año? Un chaval, que trata de influir en su ambiente, muy majo, me decía el otro día que él ya no iba a ir a ninguna manifestación más.

Me explicaba apesadumbrado que las últimas veces había percibido que el ambiente cada vez se tensa más, con más violencia e insultos. Me decía que cada vez más cree que si en vez de manifestarnos rezáramos más, sería más útil. Los políticos escuchan poco, Dios escucha más.

Por otro lado, cada vez voy teniendo una convicción más segura: quien espera que a España la arreglen los políticos, siempre se quejará y con eso creerá que ya ha hecho lo suficiente. A España y al mundo lo van a arreglar aquellos que se entreguen por Dios al servicio de sus hermanos.

Ya estoy harto de que los cristianos pocas veces aportemos soluciones prácticas y las más de las veces nos limitemos a lloriquear que nadie nos hace caso y a criticar a los demás. ¿Quieres hacer algo práctico? Sal de tu casa, sirve a los demás, apúntate a aquellas asociaciones que sabes que están cambiando España poco a poco y deja de lamentarte porque los que deberían no hacen nada. El que deberías hacer algo eres tú. Sólo tú puedes hacer aquello que Dios te ha encomendado a ti.

De hecho, a partir de ahora, cada vez que se convoque una manifestación, lo que recomiendo es que se vaya allá rezando el Rosario, seguro que es más útil. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Una labor sacerdotal de primer orden: ESTAR.

Al parecer, este curso continúo en la parroquia. Ya es el quinto año, gracias a Dios. Es una parroquia viva y con mucha "tralla". Éste va a ser el primer año que no montemos ningún grupo nuevo. Al principio pensaba que a lo mejor estoy perdiendo facultades o que ya no tenía nada que aportar aquí, pero rezando un poquito vamos viendo que hay una labor callada, silenciosa que hacer en toda parroquia: velar.
Resultado de imagen de jesus abraza jovenEs un verbo precioso: hacer vela. Mantenerse despierto, esperando que llegue el alba. Mantener una vela encendida en la noche.
Cuando uno es joven sólo valora los resultados, lo que se puede medir: el número, la cantidad... Cuando te haces mayor, te das cuenta que lo importante de una parroquia no es cuántos grupos tiene, sino si la gente está acompañada, si encuentran a Dios.
Es cierto que tener grupos es importante para que los cristianos puedan formarse y sentirse y vivir en comunidad, pero eso son cosas que sólo cuando tienes ciertas características puedes lograr. Hay algo más propio de la identidad del sacerdote, que sólo hace falta una característica para poderla realizar y puedes hacerlo siendo joven o viejo, listo o más cortito, pero que cuanto mayor eres más capacidad tienes para poder desarrollarla en plenitud. Querer a cada persona que Dios te ha encomendado. Quizás no sepamos montar grupos, pero sí podemos cuidar a cada persona y aunque no haya grupos, mientras haya un padre en la parroquia, habrá una familia y si la parroquia es familia, aunque no tenga grupos habrá una comunidad cristiana viva y rica.
En el ministerio sacerdotal hay tres servicios que el sacerdote debe realizar, que engloban todo el ministerio sacerdotal:
  1. Santificar. Celebrar los sacramentos y servir de puente entre los cristianos y Dios.
  2. Enseñar. Siendo fiel al depósito de la fe, entregar a los cristianos la verdad contenida en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición de la Iglesia.
  3. Regir. Conducir al rebaño de Dios a las fuentes de la salvación. Guiar a las personas al cielo, advertir de los peligros, exhortar y también enfocar, encauzar y cuando sea necesario mandar para que quede claro dónde está el camino seguro.
Estos tres servicios se pueden realizar de muchas maneras. Una es montando grupos, pero hay otros modos. He visto sacerdotes santos que con su conversación y guía conducían a mucha gente al cielo.

Resultado de imagen de jesus abraza jovenEn todo caso, cuando parece que todo está montado en una parroquia y que ha culminado el proceso de iniciar las comunidades necesarias para que la gente pueda crecer, es necesario todavía una labor mucho más oculta, discreta y tremendamente necesaria: asistir a esos grupos. Velar por los grupos y por cada persona y animarles a una labor apostólica. Hemos creado los grupos, no sólo para que se formen los cristianos, sino para que tengan una plataforma apostólica, algún lugar donde invitar a sus amigos para iniciar una experiencia eclesial. El "venid y veréis" que dijo Cristo a sus primeros discípulos, hoy se tiene que concretar en comunidades y grupos vivos en las parroquias.

Ser el fundador tiene una gran recompensa: la gente te lo agradece. Ser el que siempre está es mucho más oscuro y su recompensa es mayor: a veces el único que lo va a agradecer es Cristo.
Por eso nos suele gustar más figurar como las estrellas que iniciaron un grupo, pero ¿quién va a cuidar de cada uno de los miembros del grupo? Sólo quien haya aprendido a quererles, ése es el sacerdote que necesitamos en la parroquia hoy. Hasta ahora han tenido sólo a dos. Ya va siendo hora de que yo también me ponga manos a la obra atendiendo el apostolado más importante: cuidar de cada uno, sin dejar que nadie se pierda.

Ahora me queda un apostolado precioso: acompañar a cada grupo, velar por cada persona, alentarles, acercarles a Jesús, con cariño, con mano izquierda. Aprendiendo lo que más me cuesta: la paciencia, el cariño, sin exigir, sin esperar nada, sin figurar. Ser padre y pastor, dirigirles al corazón de Cristo en la Iglesia, de la mano de María.

Creo yo que puede ser la época más bonita de mi estancia en esta parroquia. Ya no tenemos el estrés de sacar las cosas adelante. Ahora se trata de encontrarnos tranquilamente con cada uno llevándoles a Dios.