Siento mucho los retrasos, actualizaré el blog de vez en cuando, pero tened paciencia, please:



La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

jueves, 6 de junio de 2013

Grupo de matrimonios

En esta parroquia ya tenemos tres grupos de matrimonios: Uno que lo lleva el COF, son matrimonios que hablan de sus problemas y todas las charlas están orientadas a mejorar la relación. Otro grupo es un grupo de matrimonios jovencitos que empezaron siendo novios y se juntan y van invitando a parejas amigas... Éste lo lleva directamente don José Ignacio.
El tercer grupo comenzó hace ya unos pocos meses con seis matrimonios que se conocían entre sí. Os cuento la historia...

Yo ya me había prometido a mí mismo y a Don Manuel que no iba a organizar nada más. El primer curso organizamos todas las actividades para niños y jóvenes que pueden organizarse en esta parroquia. Pues bien, un matrimonio de la parroquia me invitó a sus Bodas de Plata. Les pedí que no me pusieran entre paganos, que organizaran una mesa en la que no tuviera que trabajar... Y me pusieron con amigos suyos, muchos de ellos "cursillistas" (que han hecho un Cursillo de Cristiandad e iban por una ultreya).

A lo largo de la cena, acabamos montando un grupo matrimonial para ellos. y así comenzamos la andadurda de este grupito. Algún matrimonio más de la parroquia se unió y cuando hicimos los ejercicios espirituales de la parroquia se terminaron de unir unos cuantos más y otros que eran de mi antiguo grupo de los ENS (Equipos de Nuestra Señora) que se fue a pique y han ido viniendo personalmente en cuanto se entereraron de que este grupo había comenzado.

En definitiva, son como 14 matrimonios, posiblemente subamos a 16 este mes... Y cuando hablé de dividirlos para que pudieran hablar más cómodos y cupiéramos en algún lugar se me echaron al cuello... ¡Ni hablar! Después de fiarnos de ti e ir a un grupo en el que no conocemos a nadie... Una vez que nos hemos hecho amigos no nos puedes separar...

¿Cómo son las reuniones del grupo? Muy sencillas. Al principio, seguíamos el método de Acción católica. Yo preparaba una presentación del tema, buscábamos un hecho de vida, lo trabajábamos y en la siguiente reunión venían con unos textos leídos para comentar lo que hiciera falta y hacer algún propósito concreto. Pero como hablo con varios de ellos personalmente, me fui dando cuenta de que quizás necesitaran más otra cosa. De modo que cambié el sistema y ahora nos dedicamos a rezar.

Quedamos un sábado al mes a las 20:30, depués de la Misa de la tarde. Durante una hora, les explico cosas sobre la oración y meditamos un texto de la Sagrada Escritura. Han escogido el libro de los Hechos de los Apóstoles. Así que trato de ayudarles a sacar ideas para centrar su oración. cuando ya no se les ocurre nada más intento dos cosas: completar las ideas que puedan faltar y dar catequesis sobre algunos puntos que puedan tener relación con el texto. Después nos vamos a rezar un cuarto de hora delante del sagrario y terminamos cenando amigablemente y, si es necesario, nos tomamos un copazo. Porque después de todo... ¡hay que celebrar que sigan juntos!

Una dinámica sencilla, pero efectiva... Un fuerte abrazo

sábado, 4 de mayo de 2013

Longanimidad

Habitualmente, se considera que la longanimidad es sinónimo de fortaleza, como la virtud que nos lleva a enfrentar las contrariedades y perseverar, pero si atendemos a la etimología, esto no es cierto. Son virtudes parecidas, pero no es lo mismo. De hecho, sin fortaleza, no puede uno ser magnánimo, pero uno puede ser fuerte y sin embargo no ser capaz de emprender grandes empresas porque de eso se trata...
"Longa + anima", "Alma grande". De algún modo es fomentar una actitud que hoy no se encuentra en mucha gente. Fomentar en nosotros una grandeza de alma fuera de lo común. Estar dispuesto a emprender grandes empresas cuando merece la pena. Hay personas a las que todo les queda grande. Van por la vida con la espalda encorvada, encogidos. Sería lo opuesto a pusilánime. El pusilánime lo tiene todo chiquitito, está acobardado por cualquier riesgo, por cualquier cosa que le saque de su comodidad. Es el vicio del pequeño burgués de mentalidad diminuta.

De vez en cuando, el Espíritu Santo, toca el corazón de las personas y nos encontramos con héroes de corazón grande, dispuestos a entregar su vida, sus fuerzas y sus capacidades por algo, o mejor dicho, por Alguien por quien merezca la pena. Como me decía mi madre:"No busques huir del sufrimiento, en esta vida vas a sufrir..." Lo importante es saber por quién estás dispuesto a sufrir en la vida.
Si siempre estamos huyendo de toda situación incómoda, si siempre ponemos excusas para no hacer lo que sabemos que Dios nos está pidiendo, nos vamos a pasar la vida siendo chiquititos, pequeños y cobardes. Al final, tendremos esa sonrisa típica del fracasado que piensa que nada merece la pena. Que todo es demasiado difícil! ¿Qué voy a poder hacer yo para que el mundo cambie? ¡Y nos conformamos con una vida de mierda en un mundo ruín!

Francisco Pizarro y los trece de la fama

Se denominan Trece de la Fama, o Trece caballeros de la isla del Gallo, a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista del imperio Inca.

Se denominan Trece de la Fama, o Trece caballeros de la isla del Gallo, a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista del imperio Inca, superando el momento más crítico de la expedición.Francisco Pizarro y sus hombres llegaron a fines de septiembre, cansados y extasiados, a la Isla del Gallo. Ahí se produce la acción extrema de Pizarro de trazar una raya en el suelo de la isla.
Francisco Pizarro inició la conquista del Perú en 1524 con ciento doce hombres y cuatro caballos. Sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque se quedaron en Panamá con la misión de contratar más gente y salir posteriormente con ayuda y víveres en pos de Pizarro. Durante esta época mantuvieron duros enfrentamientos con los indios de la costa sur de Panamá donde Pizarro recibió hasta siete lanzadas y Almagro perdió un ojo que le quebraron de un flechazo.
A finales de septiembre de 1526, cuando habían transcurrido dos años de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron a la isla del Gallo exhaustos. El descontento entre los soldados era muy grande, llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado.

Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante, sin embargo la mayoría de sus huestes quieren desertar y regresar. Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres: los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo".
Después de años de crueles batallas contra los indios, con las ropas podridas por el clima húmedos y los pantanos por donde tenían que refugiarse, desalentados por la falta de refuerzos que no llegaban, los hombres de Pizarro querían abandonar la expedición. Así que nuestro héroe conquistador hizo lo único de lo que su corazón era capaz. Luchar hasta el final.
Cuenta la crónica de uno que lo vió: "El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:
— «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».
Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, «no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada». Sus nombres han quedado en la Historia."
Eran trece hombres, casi desarmados, medio desnudos y sin botas porque todo se había podrido. Los que quisieron huir usaron los barcos que quedaban y dejaron uno por si los valientes se arrepentían. Pizarro mandó barrenarlo y hundirlo para evitar la tentación fácil de la vida cómoda y no les quedó más alternativa que conquistar o morir. Poco tiempo después, Perú era español. Gracias al "alma grande" de Pizaroo y los suyos. Sólo ser conoce el nombre de los "Trece de la fama" como se les llamó a partir de entonces. El resto los que se volvieron a una vida fácil, nadie les conoce.
El nombre de los trece valientes que perseveraron con Pizarro es:  Bartolomé Ruiz, Pedro Alcón, Alonso Briceño, Pedro de Candia, Antonio Carrión, Francisco de Cuéllar, García Jerén, Alonso Molina, Martín Paz, Cristóbal de Peralta, Nicolás de Rivera (el viejo), Domingo de Soraluce, y Juan de la Torre. 
Decía santa Teresa de Jesús que le espantaba ver lo que podía llegar a hacer cualquier persona que llegara a tener una "determinada determinación". ¿Alguna vez te has decidido a perseverar en algo hasta el final, cueste lo que cueste? Decía san Pablo: "Aún no habéis llegado hasta la sangre en vuestra lucha contra el pecado".
De alguna manera, lo importante en esta charla es gritarles a los chavales: "Esto vir!" Significa: "¡Se un hombre!". Que no me sean nenazas, huidizas, cobardes y pusilánimes, que se decidan a entregar su vida por algo que merezca la pena. Que se decidan a hacer algo grande con sus vidas, con su tiempo, con sus fuerzas. "El mundo es de Dios y Dios se lo alquila a los valientes".
Estamos hasta las narices de cristianos cortos de miras, cobardes y asustadizos. Queremos, necesitamos, hombres y mujeres de corazón grande, dispuestos a cosas grandes aunque suponga sufrir. ¿Tu vida para qué merece la pensa ser vivida? ¡Anímate a entregar tu libertad y ganarás tu alma!
¡Además, ésta ha sido la virtud que ha distinguido a nuestra patria a lo largo de los siglos! Nuestros enemigos siempre nos han temido por esta misma razón. No podemos dejar que el relativismo y la falta de ideales arruinen nuestra patria...

Es cortita la charla de esta semana, pero creo que es suficientemente intensa.

lunes, 1 de abril de 2013

Por un tiempo dejo el blog

Perdonadme, pero desde hace un tiempo cada vez me cuesta más actualizar el blog. ahora se me echan encima muchas horas de estudio y preparación de charlas, así que sintiéndolo mucho voy a dejar durante este curso el blog. En septiembre ya me plantearé si continuar con él o cerrarlo definitivamente.

Muchas gracias a todos. Un fuerte abrazo

miércoles, 13 de marzo de 2013

El Cónclave

Tres vídeos explicativos del Cónclave


Quizás estos vídeos os puedan iluminar algo sobre lo que ocurre estos días en Roma...

Aunque son antiguos, pues es una publicación de GOYA PRODUCCIONES se refiere al Cónclave tras la muerte de Juan Pablo II, con lo cual algunas normas han cambiado.

sábado, 2 de marzo de 2013

Último angelus de Benedicto XVI


Dios me llama a "subir al monte" pero no significa abandonar a la Iglesia. Si me pide esto es para poder servirla con la misma entrega y el mismo amor de siempre
A las 12 de hoy, Benedicto XVI se asomó a la venta de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. Este es el último Ángelus del papa Ratzinger, antes de la audiencia general en esta misma plaza con la que se despedirá de los fieles de la Iglesia católica antes de su retiro a Castel Gandolfo y luego al monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano.
Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2013.

¡Queridos hermanos y hermanas!
        En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas destaca de modo especial el hecho de que Jesús se transfigurara mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive sobre un alto monte en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5,10; 8,51; 9,28). El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9,22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celeste: «Este es mi hijo, el predilecto, ¡Escuchadle!» (9,35). La presencia luego de Moisés y de Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es muy significativa: toda la historia de la Alianza está orientada a El, el Cristo, que realiza un nuevo «éxodo» (9,31), no hacia la tierra prometida, como en el tiempo de Moisés, sino hacia el Cielo. La intervención de Pedro: «Maestro, qué bien estamos aquí» (9,33) representa el intento imposible de detener tal experiencia mística. Comenta san Agustín: «[Pedro]… sobre el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Para qué descender para volver a las fatigas y a los dolores, mientras allí arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios y que le inspiraban por ello una santa conducta?» (Discurso 78,3).
        Meditando este pasaje del Evangelio, podemos extraer una enseñanza muy importante. Sobre todo, el primado de la poración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo. En la Cuaresma, aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da aliento a nuestra vida espiritual. Además, la oración no es un aislarse del mundo y de sus contradicciones, como hubiera querido hacer Pedro sobre el Tabor, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. «La existencia cristiana –escribí en el Mensaje para esta Cuaresma– consiste en un contínuo subir al monte del encuentro con Dios, para luego volver a bajar llevando el amor y la fuerza que de ello derivan, para servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios» (n. 3).
        Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo especial dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a "subir al monte", a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, al contrario, si Dios me pide esto es justamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero en un modo más adecuado a mi edad y mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María: Ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.