Siento mucho los retrasos, actualizaré el blog de vez en cuando, pero tened paciencia, please:



La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

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sábado, 19 de agosto de 2023

Tercer curso de juveniles: LA CARIDAD


 Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: 

"La caridad

1822 La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios."

Es virtud regalada no alcanzada con esfuerzo. Es un don de Dios, sin embargo, como más adelante veremos es necesario usar la voluntad y podemos crecer en ella en un trabajo conjunto entre la gracia de Dios y mi libre correspondencia. Se trata de preferir a Dios por encima de todo y amar a cada persona por amor de Dios. No es amar porque sean majos o se lo merezcan, sino porque Dios me lo pide porque Él mismo les ama. Aquí también se ve que no se trata de amar a los demás hasta despreciarme a mí mismo, pues Dios también me quiere a mí y, por eso, también me tengo que cuidar. Si me despreciara, ofendería a Dios, que ha dado su vida por mí.

"1823 Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo (cf Jn 13, 34). Amando a los suyos “hasta el fin” (Jn 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor” (Jn 15, 9). Y también: “Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 15, 12)."

La vieja Ley, los mandamientos, aquí se quedan escasos. Tengo que amar como Dios me ama a mí. No me basta con no odiar. Todo lo que el Padre me ha dado, así tengo que dar yo. Igual que el Padre ama a Jesús, dándole todo el ser, dándole todo lo que Él es, así también me ama a mí y de este modo tengo yo que amar.

"1824 Fruto del Espíritu y plenitud de la ley, la caridad guarda los mandamientos de Dios y de Cristo: “Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor” (Jn 15, 9-10; cf Mt 22, 40; Rm 13, 8-10)."

Realmente, la fe supone esta caridad de querer cumplir los mandamientos de Dios y los mandamientos de Dios son el amor. La plenitud de la Ley es la caridad y la razón de todos los mandatos de Dios. Ésta es la voluntad de Dios, que seamos capaces de amar y que amemos en la medida en la que vamos descubriendo su propio amor por nosotros. Hasta el punto de que la fe se puede definir como la certeza de que Dios nos ama y los actos de amor que nosotros hacemos, son el fruto de la fe. Sin obras de amor, no hay verdadera fe.

"1825 Cristo murió por amor a nosotros cuando éramos todavía “enemigos” (Rm 5, 10). El Señor nos pide que amemos como Él hasta a nuestros enemigos (cf Mt 5, 44), que nos hagamos prójimos del más lejano (cf Lc 10, 27-37), que amemos a los niños (cf Mc 9, 37) y a los pobres como a Él mismo (cf Mt 25, 40.45)."

Si la caridad es amar como Dios ama, entonces es evidente que tenemos que amar a nuestros enemigos, pues Dios me amó cuando pasaba de Él, incluso cuando le odiaba y despreciaba, Él ya estaba dando su vida por mí. ¿Cómo no voy yo a amar de la misma manera? Y sobre todo que amemos a sus preferidos: los pobres, los sencillos, los más tontos y de los que menos podremos obtener nada.

"El apóstol san Pablo ofrece una descripción incomparable de la caridad: «La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta» (1 Co 13, 4-7)."

 Este texto de San Pablo es fantástico: nos muestra que de lo que está realmente hablando es del amor que Dios nos tiene. Así tenemos que amar nosotros, pero sin la gracia de Dios es absolutamente imposible amar así.

"1826 Si no tengo caridad —dice también el apóstol— “nada soy...”. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma... si no tengo caridad, “nada me aprovecha” (1 Co 13, 1-4). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad” (1 Co 13,13)."

Las virtudes, los méritos, las mortificaciones... Nada tiene sentido si no lo hacemos por amor a Dios. Ésta es la verdadera caridad. No se trata ni siquiera de amar para poder salvarnos, ni de devolver favores o parecer que somos buenos. Todo tiene sentido, exclusivamente desde el amor a Dios y el amor de Dios. La fe es fiarse, la esperanza es confiar, la caridad es la raíz de las tres virtudes teologales, su centro y su razón de ser. De nada aprovecha la fe, sino va dirigida a la caridad. Por mucha fe que tengas, si no amas por puro amor de Dios, no te salvas.

"1827 El ejercicio de todas las virtudes está animado e inspirado por la caridad. Esta es “el vínculo de la perfección” (Col 3, 14); es la forma de las virtudes; las articula y las ordena entre sí; es fuente y término de su práctica cristiana. La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. La eleva a la perfección sobrenatural del amor divino."

La caridad es el centro, el fundamento y la razón de toda la vida cristiana. Sin caridad, ya puedo vivir una pureza exquisita y no pecar nunca, que simplemente por no amar ya estaría pecando. La caridad es la que hace divino todo lo que tú realices en esta vida. La caridad es el amor de Dios, a través de ti. Dios puede amar a quien tú te entregues.

"1828 La práctica de la vida moral animada por la caridad da al cristiano la libertad espiritual de los hijos de Dios. Este no se halla ante Dios como un esclavo, en el temor servil, ni como el mercenario en busca de un jornal, sino como un hijo que responde al amor del “que nos amó primero” (1 Jn 4,19):"

Sin esta caridad, nuestra vida estaría sometida a la esclavitud, lo que garantiza tu libertad es la vivencia de la caridad. Si haces las cosas por un motivo distinto de la verdadera caridad, acabarás siendo esclavo de tus pasiones, de lo que pienses de ti, de un persona de la que dependas... Sólo vivir del amor de Dios te hará libre. Por que sólo Dios te ama por ti mismo y no por lo que pueda obtener de ti, que es lo que nos esclaviza.

"«O nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposición del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda [...] y entonces estamos en la disposición de hijos» (San Basilio Magno, Regulae fusius tractatae prol. 3)."

 Sólo quien actúa por puro amor de Dios se aparta del servilismo o del interés propio, que reduce nuestro corazón y envilece nuestra mirada y la pureza del corazón.

"1829 La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión:

«La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos» (San Agustín, In epistulam Ioannis tractatus, 10, 4)."

 Si amas como Dios te ama, si vives la caridad, entonces disfrutarás con la presencia de Dios en tu vida, te llenarás de paz, sabiendo que estás donde Dios te quiere y además, vivirás sabiendo reconciliar a todas las personas, rescatando lo que de bueno haya en cada uno. La caridad exige también la valentía de saber corregir. Caridad no es el "buenismo" de pensar que todos lo hacen todo bien, sino que tiene el coraje de corregir buscando lo mejor para el otro. Eso motiva que los demás también vayan aprendiendo a amar cada vez más, suscita un cambio en todos y nos conduce a la comunión entre todos y con Dios. Además, es muy importante que no se mezcle con egoísmos, soberbias y vanidades, sino hacerlo todo por puro amor de Dios. Es la verdadera y más auténtica forma de amistad. 

Que todo en nuestra vida nos lleve a esa caridad, es la finalidad de toda la economía de la salvación, de todo proyecto de Dios. Es la voluntad de Dios por antonomasia.

Ésta es la santidad.


Preguntas para hacer a los chavales:

  1. ¿Cómo entiendes tú la santidad?
  2. ¿Qué es lo que Dios quiere para ti?
  3. ¿Qué es lo que Dios quiere de ti?
  4. ¿Cuál es la verdadera razón por la que debemos amar a cada uno?
  5. ¿En qué consiste realmente el amor?
  6. ¿Qué es lo más importante de la vida cristiana?
  7. ¿Para qué Cristo nos ha dado la Iglesia, el evangelio y la gracia?
  8. ¿Cómo tengo que amar?
  9. ¿Amar es ser bueno con todos y no corregirles para mostrarles cariño?
  10. ¿Es necesario tener relación con Dios, vivir los sacramentos, para poder vivir la caridad? ¿Por qué?
  11. ¿Qué has aprendido en esta catequesis?

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Palabra de vida para jóvenes: Hchs. 9, 1-19


Ya vimos, días antes, que Saulo recibía los mantos de quienes apedrearon a Esteban. Saulo era un fariseo ferviente que pensaba estar aniquilando una secta perniciosa que blasfemaba contra la grandeza de Dios, cuando decían que Dios se había hecho hombre. Era una blasfemia merecedora de la muerte, como bien afirmaban las Escrituras.

El grupo de jóvenes me ha pedido que no quieren que haya tiempo de compartir, que prefieren que se alargue un poco más la explicación, que si hay algo que comentar, ya lo harán. Así que este sistema para los jóvenes va a ser mucho más sencillo, pues la oración también la hacen con el evangelio del día que se reúnen. Con lo que esta formación incluye únicamente la explicación del texto.

Conversión y misión de Saulo 

Hch9 1 Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino* , hombres y mujeres. 3 Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. 4 Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?». 5 Dijo él: «¿Quién eres, Señor?». Respondió: «Soy Jesús, a quien tú persigues. 6 Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer». 7 Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. 8 Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. 9 Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. 10 Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: «Ananías». Respondió él: «Aquí estoy, Señor». 11 El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, 12 y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista». 13 Ananías contestó: «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, 14 y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre». 15 El Señor le dijo: «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. 16 Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre». 17 Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo». 18 Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. 19 Comió, y recobró las fuerzas.

Explicación:

Señor, te suplicamos que derrames sobre nosotros tu gracia, para que todas nuestras acciones, intenciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabranza de tu Divina Majestad. Padre nuestro...


Resultado de imagen de conversion de sauloAsí que quiere depurar todo Israel de tales blasfemos. Saulo de Tarso no es tonto y ve que tiene que alcanzar primero aquellas comunidades que por su situación se convierten en grandes puertos de difusión de ideas. El primero y más cercano es Damasco.

Hasta que el cristianismo no llegó a Antioquía no se les llamó nunca cristianos, sino que ellos mismos hablaban de seguidores del Camino de Jesús. Ya Jesús se había referido a sí mismo como "el Camino, la Verdad y la Vida".

De este modo, Saulo pensaba traer a Jerusalén para juzgarles y escarmentar a todo el mundo a todos cuantos pudiera atrapar de esa secta tan nefasta, por eso pidió cartas para todas las sinagogas. Todas las sinagogas tendrían que obedecer y entregar a todos los discípulos de Jesús.

Llegando ya a Damasco, le envolvió con su resplandor una luz celestial, "una luz venida del cielo" y cayendo a tierra oyó una voz que le decía: Saul, ¿por qué me persigues? Es el mismo Señor Jesucristo quien se presenta ante Saulo, identificándose con sus discípulos. Saulo no perseguía a Cristo, a quien consideraba muerto, sino a sus discípulos. Lo que hacen contra la Iglesia, lo hacen contra el mismo Cristo.

Jesús no le dice que se vuelva, sino que entre en la ciudad a la que iba, pero con otra misión. "Se te dirá lo que tienes que hacer". Además, no va a ser Jesús quien se lo diga, sino que tendrá que obedecer a uno de aquellos a quienes quería matar. Tiene que fiarse de otro hombre. Ésta es la dinámica de la Encarnación. Para llegar a Dios, los discípulos de Jesús tenían que llegar a través de la carne de Jesús. Quien quiere llegar a Dios hoy, no le queda más remedio que hacerlo a través de la carne de la Iglesia. Una Iglesia sucia, tumefacta y enferma, pero que sólo a través de ella alcanzamos a Jesús.

Decía Ratzinguer cuando aún no era Papa. ¿Cómo podemos seguir siendo católicos tal y como está hoy la Iglesia? Explicaba que la única razón por la que él era católico (igual que yo) es porque sólo en la Iglesia puedo alcanzar  a Cristo, por muy pecadores que sean todos los bautizados.

Saulo podía escandalizarse, exigir trato directo con Dios... y se quedaría sin nada. Como aquello que quieren llegar a Cristo sin nadie, sin mediaciones, sin sacramentos... Nunca alcanzarán al Señor.

Saulo se levanta del suelo y se queda sin vista. Es curioso que el que creía que sabía la Verdad, quien iba a derribar a los discípulos de Jesús, tenga que levantarse porque es él quien estaba en el suelo y no pueda ver nada hasta que acepte la mediación de un hombre que le lleve a Dios. Ayunó 3 días. ¿Para qué sirve el ayuno/mortificación? ¿No es algo trasnochado que Dios realmente no lo quiere?
  1. Para entrenar la propia voluntad;
  2. Para purificar los propios pecados y los de los demás;
  3. Para suplicar alguna gracia de Dios;
  4. Para adorar a Dios y manifestar que sólo le necesitamos a Él
  5. Para acompañar a Jesús en la cruz y tratar de reducir su dolor;
  6. Para identificarnos con Cristo y vivir desde Él.
Temas que faltan por meditar:

1.- ¿Por qué no quiere ir Ananías a por Saulo, por miedo o por no querer hacer un bien a su enemigo?
2.- ¿Qué significa "invocar su nombre? ¿Por qué no dice mejor los que te siguen?
3.- Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre.
4.- ¿Y si Ananías no hubiera acudido? ¿Qué pasa cuando no cumplimos la voluntad de Dios?
5.- Le llama "hermano"
6.- Impuso las manos: queda lleno del Espíritu Santo.
7.- 3 días ciego, sin comer, ni beber.
8.- Se le cayeron las escamas, recobró la vista, se levantó y fue bautizado, comió y recobró las fuerzas.



domingo, 4 de noviembre de 2018

Palabra de vida para los jóvenes: El eunuco etíope

Un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: «Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto». 27 Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. 28 Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías. 29 El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y pégate a la carroza». 30 Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?». 31 Contestó: «¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. 32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra. 34 El eunuco preguntó a Felipe: «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?». 35 Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. 36 Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: «Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». 38 Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. 39 Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría. 40 Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Explicación:

Felipe, el diácono, recibe una inspiración de Dios. Sabe que Dios quiere que vaya al sur, pero no sabe por qué. ¿Para qué voy a ir al desierto cuando la gente está en las ciudades? Muchas veces hablamos de pobreza, pero la pobreza tiene muchas implicaciones. La implicación más grande es la obediencia, ésa es la entrega mayor. ¿quién quiere rendir el propio juicio?, ¿quién se fía más de otro que de sí mismo?

Esa es la entrega que se nos pide muchas veces. Cuando te envían a un lugar donde tú crees que no vas a hacer nada, cuando te dicen que te quedes en un sitio, del que todos se van. Cuando parece que no valoran tus capacidades y crees que podrías hacerlo mejor en otro destino...

Sin embargo, Felipe obedece a esa inspiración angélica y se pone en camino. Al principio, efectivamente nadie pasa por ese camino, pero al final, ve una carroza y se le cruza un pensamiento a Felipe por el camino: ¿y si me acerco a esa carroza?. Efectivamente era una inspiración del Espíritu Santo. Muy pocas veces nos habla con una voz que resuene en nuestra cabeza. Habitualmente, Dios nos habla con toda sencillez, a través de alguna moción, algún deseo inspirado, algún sentimiento o incluso un pensamiento que podemos confundir con una idea propia.

¡Qué importante es obedecer esas mociones interiores! Podrías pasar de ese pensamiento y nunca sabrás qué repercusiones podría haber tenido hacerle caso... Pues Felipe volvió a obedecer y se acercó a la carroza.

En aquella época la gente cuando leía, leía en voz alta. Leer para sí mismo es algo que hemos aprendido en la historia moderna. En la antigüedad, eso no existía. La gente leía en voz alta. Pues así leía el etíope y de este modo, Felipe escucha lo que lee este personaje tan influyente y puede entablar conversación. Además, ¡qué coincidencia, justo está leyendo lo más favorable para que le hable de Cristo! ¿Coincidencia o providencia?

Así se confirma que todo lo que Felipe había entendido era realmente de Dios.

Entra de lleno en la vida de este etíope: ¿entiendes lo que estás leyendo? Se ve clarísima la humildad e inteligencia de su interlocutor. No trata de aparentar que sabe algo que desconoce, sino que deseando aprender reconoce su ignorancia: Contestó: «¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él.

Y así Felipe pudo contarle todo lo que respecto a Jesús necesitaba saber el eunuco, para poder entender el pasaje. Simplemente, Felipe obedeció a Dios y hubo fruto. ¡Qué maravilla! Qué sencillo... 

El eunuco continuó su viaje lleno de alegría. ¡Siguió su camino, pero con una alegría que jamás había conocido! Dios, muy pocas veces nos saca de nuestro sitio, pero hace  que podamos vivir todo de un modo nuevo.

 Santo Tomás de Aquino definía la alegría como la consecuencia del amor, es decir, es como si la alegría fuese el brillo que existe cuando hay amor. Y explicaba también que la alegría es tanto mayor cuanto mayor es el amor y cuanto más noble es aquello que se ama. 


Preguntas:

1.- ¿Odecedes a Dios cuando intuyes que te ha dicho algo o lo dejas pasar porque no estás seguro? ¿Tratas de discernir qué es de Dios, qué puede ser tuyo y qué puede ser tentación?

2.- ¿Cuántas veces crees que en el apostolado eres tú el que te lo curras?, ¿cuántas veces te tiene que demostrar el Señor que se trata simplemente de obedecer y que es Él quien va a poner el resto, que las cosas no son tan difíciles, sino que nosotros las complicamos muchísimo?

3.- ¿Alguna vez te ha pasado algo parecido?

4.- ¿Tú tienes esa alegría del eunuco?, ¿Qué te falta para vivir con alegría?, ¿Crees que la alegría depende de que todo te vaya bien en la vida?, ¿No hay posibilidad de vivir con alegría en cualquier circunstancia? A lo mejor es que no entendemos bien ¿qué es la alegría?

5.- ¿Qué amas, a quién amas, cuánto amas? Piensa que a lo mejor, aquí, en esta respuesta puede que encuentres la causa de tu tristeza. En todo caso, os dejo un artículo fenomenal:


Los cinco remedios contra la tristeza

Los santos, aquellos que han disfrutado de una especial amistad con Jesús, también han estado tristes. Por eso, es interesante conocer los remedios que dan para recuperar la alegría propia del cristiano.
OTROS
Opus Dei - Los cinco remedios contra la tristeza
Cada uno de nosotros ha atravesado días tristes, días en los cuales no se logra superar una cierta pesadez interior que contamina el ánimo y dificulta las relaciones con los demás. ¿Existe algún truco para superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.
1. El primer remedio es concederse un placer. Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).
2. El segundo remedio es el llanto. A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña. El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. También Jesús lloró. Y Papa Francisco señala que "ciertas realidades de la vida se ven solamente con ojos que han sido limpiados por las lágrimas. Invito a cada uno de vosotros a preguntarse: ¿Yo he aprendido a llorar?".
3. El tercer remedio es la compasión de los amigos. Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro "Los novios", que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. "Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio". Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.
4. El cuarto remedio contra la tristeza es la contemplación de la verdad, del "fulgor veritatis" del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje... puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza. Un critico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: "Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mi un verdadero consuelo...".
5. El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.
Un prejuicio muy difundido es que la visión cristiana del hombre se basa sobre la oposición entre alma y cuerpo, y este último sería siempre visto como una carga u obstáculo para la vida espiritual. En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (alma y cuerpo) resulta completamente "espiritualizada" cuando busca la unión con Dios. Usando palabras de san Pablo, existe un cuerpo animal y un cuerpo espiritual, y nosotros no moriremos, sino que seremos transformados, porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, que este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Las dificultades de sacar una actividad en las parroquias:

Cuando llegas nuevo a una parroquia y tienes que sacar adelante una actividad tienes que contar con muchos inconvenientes.

El primero es que no conoces a la gente, por eso no sabes de quién te puedes fiar y de quién es mejor no hacerlo.

Otro inconveniente es que te dicen que en la parroquia siempre se ha hecho algo y, luego, descubres que realmente era un bonito proyecto que jamás se llevó a cabo, por eso cuentas con una inercia en contra.

Pues bien, hemos tenido que montar una convivencia y casi se va todo al traste, me fié de un catequista y metí la pata y pensé que todos los grupos se habían enterado y resultó que no porque nadie se lo había dicho. Yo dí por hecho que un sacerdote de la parroquia era el que se encargaba, él pensó que lo haría un catequista y ese catequista, como no iba, pensó que se lo encargaríamos a otro. En definitiva, me ves ayer llamando como un loco a papás de los niños, quedando con la organización de Acción Católica y apunto de irme de Ejercicios Espirituales.

Menos mal, que por fin, he dado con una catequista que sí estaba por la labor y lo hemos conseguido sacar adelante. Nos vamos con unos 20 niños de confirmación y alguno de primera comunión de excursión a Rascafría. Ayer mismo pensaba que lo mejor era suspenderlo y de pronto se apuntaron tres niñas de mi grupo y, a partir de ellas, llegaron los demás.
Si esta excursión es un triunfo será porque Dios ha querido... Como todo en esta vida.

¡Gracias a Dios!

Enlaza con el artículo anterior...


Karyme Lozano: "me pedían posar desnuda; me reía de la abstinencia, pero...
La popular actriz mexicana nos habla de su fe, su conversión ("soy una bebé, 3 años de conversa") y su visión del cine y del amor.
Pablo J. Ginés
Sintonía con Cristo
Michel Esparza

        Karyme Lozano, actriz mexicana muy conocida en Hispanoamérica por sus telenovelas y últimamente por la película "Cristiada", que se estrenará pronto en España y EEUU, siempre creyó en Dios, pero de una forma confusa e inmadura. Su vida sentimental era igual de confusa y, como ella misma admite, "si me hablaban de castidad, me reía". Pero precisamente el pudor fue lo que le llevó a reflexionar y a tener una experiencia del Espíritu Santo, tomando un café con un amigo, que de repente cambió su vida radicalmente.
- Karyme, ¿podrías concretar exactamente cómo fue el momento de tu conversión plena a Dios?
        - Pese a vivir en un mundo superficial, yo tenía cierta inquietud espiritual, buscaba a Dios en religiones raras, en la meditación... Pero lo que me cambió de verdad empezó así: una revista me pedía posar completamente desnuda, algo que nunca había hecho aún. Yo, con la mente, pensaba, "sí, ¿por qué no?" Pero mi corazón me decía: "no, no lo hagas". Yo no tenía nada clara mi fe pero tenía un altarcito con una imagen de Jesús, yo ya le pedía cosas a Dios, y le pregunté: "¿qué hago?" Fui demorando la sesión del desnudo durante tres semanas, sin decidirme...
- ¿Te presionaban?
        - Sí, me llamaban, y mucha gente me decía: "otras actrices se desnudan, está bien, es artístico..". Pero mi corazón, en el fondo, quería escuchar otra cosa. Y rezaba: "Jesús, hazme ver la verdad de mi vida". Entonces pensé en hablar con Eduardo Verástegui, actor mexicano como yo. La gente me decía que Eduardo ahora vivía en la fe, que hablaba de Dios incluso en entrevistas generalistas. Pensé: "Eduardo es el único en nuestro ambiente que me dirá que no haga el desnudo". ¡Pero él no estaba en el país, estaba de viaje en Europa!
- ¿Y qué pasó?
        - Pues que quedé con un amigo de Eduardo que también era un converso reciente. Fueron cuatro horas apasionantes, con un café, hablando con él de Dios, de los valores, los sacramentos... ¡y la abstinencia! Él era novato en la fe pero el Espíritu Santo le iluminaba, le daba las palabras exactas. Él mismo luego me dijo "no sé ni cómo me salían esas palabras". Mira, si a mí me hablaban antes de abstinencia, yo me reía. Pero allí, en esa charla de café, de golpe lo entendí todo. Entendí de golpe la belleza de la abstinencia, de la castidad. ¡Fue el Espíritu Santo! Era un "antes no y ahora sí". Y me puse a llorar. Lloré porque entendía cómo había ofendido a Dios en mi vida.
- Jesús dice que "el Espíritu Santo convence de pecado" [en Juan 16,18]...
        - Eso fue lo que me pasó. Y nadie me lo había explicado. Allí tuve claro, de golpe, el tema del pecado. Y más cosas. Y le dije a Dios: "te doy gracias porque me has hablado con claridad; ahora dime cómo vivirlo en la familia, en la sociedad; ya no voy a echarme atrás, te lo entrego todo, mi vida mi carrera, y sólo pido que me guíes". Y así estoy: soy una bebé en la fe, llevo menos de tres años de conversa.
- Tú has sido madre soltera, muchos te han visto como un icono de belleza... ¿Qué dirías a los jóvenes sobre el amor?
        - Yo he vivido en la fama y el éxito. He probado drogas, no muchas, pero gracias a Dios que no me enganché a ellas, porque otros quedaron atrapados con menos. Vi el ambiente de las parejas, el todos con todos... pero era todo un vacío de tristeza, de crudeza moral. ¡Nada de eso da verdadera felicidad!
- ¿Y como es ahora tu vida sentimental?
        - Tengo novio, también es católico practicante y vivimos la castidad y esperaremos hasta que nos casemos. Es un hermoso camino. Yo dije sí a Dios y él me dio un hombre bueno. Si te mantienes firme, atraes a gente que piensa como tú y te respeta. Es una relación hermosísima, porque estás por la persona, no por su cuerpo. En la castidad ves el verdadero amor, no la mera pasión. Lo estoy viviendo por primera vez en mi vida. Por eso, a los jóvenes les digo que no se rindan, que lo intenten y no se arrepientan de vivir así.
- ¿Cómo es tu vida espiritual o de oración?
        - Igual que hacemos ejercicio para mantener el cuerpo, hay que fortalecer también el alma. Tengo un director espiritual, un sacerdote. Hay que fortalecerse para que no te tumbe el Enemigo (el "Patotas" le llamo yo). Intento ir a misa diaria y rezar el rosario cada día, pero no siempre lo consigo. Creo que es importante la confesión. Pido mucho la intercesión de la Virgen, sobre todo en mi relación de pareja, ¡es superimportante que nos cubra con su manto!
- ¿Tienes algún santo preferido?
        - Me gusta Santa Rita de Casia. Por cierto, que hay una película bonita sobre Santa Rita, que es fácil de encontrar. También tengo un pariente santo en la familia, Rafael Guízar y Valencia, un santo mexicano, es un mártir de la época de los cristeros. Yo le pedía mucho a San José por un buen marido. Y le rezo a San Miguel Arcangel en momentos de angustia o preocupación. También acudo a una Virgen de Guadalupe bendecida que me regaló mi mamá. En fin, mucha oración. Le platico mucho a Dios. Cuando flaqueo, Dios me recuerda que Él es lo importante. La comunión me da mucha fortaleza, luz de Dios, ¡es como unas pilas espirituales, da energía!
- Háblanos de "Cristiada", la película ambientada en la guerra de los cristeros, en México.
        - Tiene un mensaje universal, no es una película religiosa. El tema central es la amistad, la unión que hace la fuerza, el luchar por la libertad en la época de los cristeros. El presidente impedía la libertad de religión, cerraron las iglesias... Pero el enfoque de la película no es lo católico, sino que el ser humano ha de luchar por su libertad y sus creencias. Gracias a esos héroes hoy tenemos libertad para la fe, para nuestras creencias y valores.
- ¿Cómo ves el cine actual?
        - Hay mucho cine amarillista, porque dicen que vende la violencia extrema, con drogas, sexo... Muchos directores van por esa rama. Pero el público está dispuesto a pagar por una película que le haga salir contento, con mensaje. El cambio empieza por el consumidor... Por ejemplo, "The Blind Side", protagonizada por Sandra Bullock, fue un gran éxito, era una película comercial pero con mensaje.... Y vendrán más, gracias al público. Por lo tanto, consumamos buen cine, que sea positivo para la sociedad. "Cristiada" es una película comercial, puede ser un gran éxito, entretiene a toda la familia y su mensaje es universal.