Siento mucho los retrasos, actualizaré el blog de vez en cuando, pero tened paciencia, please:



La vida de un sacerdote en Madrid es algo compleja, hacemos lo que podemos y que Dios ponga el resto. Si quieres contribuir pide a Dios que nos envíe más sacerdotes.

Un fuerte abrazo

jueves, 1 de marzo de 2012

Recuerdos de la primera Javierada...

La primera vez que hice la Javierada, fuimos dos parroquias y Acción Católica, si no recuerdo mal. No llenamos ni un autobús. Tres años después, juntábamos cuatro o cinco buses y reuníamos, por lo menos, a 20 parroquias de Madrid (la llamada "Conjunta"). Gracias a don Pedro Sabe, don Juan Luis Rascón y don Fulgencio Espa.

Ese primer años fue inolvidable. Estaba, por aquel entonces, en la parroquia de Santa Casilda y se pasó todo el sábado lloviendo. Además, entonces hacíamos 55 kms, no la "machada" que hacemos ahora de 22, 5 kms. Recuerdo que no paramos ni a comer porque no había un lugar donde pudiéramos guarecernos... y si te digo la verdad, nunca he hecho una Javierada que saliera tan bien. Todos trataban de ayudarse, nadie se quejaba, don Raúl (sacerdote de san Fulgencio) iba por delante estudiando el terreno más fácil... Sacamos conversaciones estupendas con cada chaval que vino y se los pasábamos a los curas, entonces Ful y Pedro eran simples seminaristas del mismo curso.

Desde entonces guardo una entrañable amistad con cada chaval que vino a esa Javierada de mi parroquia. Y creo que nos sirvió a todos para convertirnos, de allí salió un grupo de formación sólido y apostólico.

¿Eso quiere decir que cada vez que hago la Javierada trato de reproducir aquellos sentimientos y aquellas vivencias? Jamás. Uno ya es perro viejo y se que un camino de Santiago nunca será igual que el siguiente. No busco sentimientos, pero me consta que es una experiencia formidable para los jóvenes y trato de confrontarles con Cristo. Que se peleen con Él, que Él puede más, je, je... Ellos intuyen algo, yo sé qué es lo que les espera.

Este año es estupendo porque los chicos que llevo (vamos 7 personas), no sólo quieren disfrutar, sino que además quieren rezar, así que lo que se van a encontrar va a ser apoteósico. Yo creo, que como viene siendo mi tónica general, sentiré más bien poco, pero aprovecho para orar y ofrecerle a Dios el dolor de mis pies, que cada vez los tengo peores como para andar por ahí.

Termino haciendo referencia a que el Cristo de Javier se ha convertido en referencia absoluta para mí. De hecho, peregrino más por el Cristo que por el santo. Es el Cristo de la sonrisa, de la misericordia, de la acogida al pecador para que se arrepienta, del Amor de Dios. Este fue el Cristo que elegí para las invitaciones a mi primera Misa y el que pondrán en el recordatorio de mi funeral, si Dios quiere.

Nos vemos en Javier...

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